"Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla y al que llame se le abrirá ¿O hay acaso alguno entre ustedes que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pescado, le de una culebra? Si pues, ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se la pidan!" (Mt.7, 7-11)
En este trozo de evangelio, Jesús, nos hablás de la oración. "Pidan... busquen... llamen..."
Pensaba que, en él, nos estás entregando varias cosas:
- Podemos estar seguros con vos, de que lo que nos proponés, a lo que nos invitás, es algo que vos vivís. Nosotros, en cambio, muchas veces aconsejamos lo que no hacemos; pero vos no.
Indudablemente, si nos lo recomendás es porque sos el primero en pedir, buscar, llamar.
- Aquí, como muchas otras veces, nos estás mostrando también -y para eso estás con nosotros- quién es el Padre, tu Padre que es nuestro Padre, cómo es Él.
Está dispuesto a escuchar, hacerse presente, responder. Y todo con su inmenso Amor.
- No sólo escuchar, leer tu Palabra, sino sentirte diciéndomela.
Entonces me doy cuenta, Jesús, cómo conocés al Padre, cómo lo querés, y cómo te importa también que nosotros -yo- lo conozcamos para que así lo amemos más.
¡Gracias!
Jean Vanier
Hace 5 años