Son preciosas, Jesús, las narraciones del Evangelio sobre tus apariciones resucitado.
La que más me impresiona es al amanecer junto al Tiberíades...
Ellos estarían acostumbrados a desayunar con vos. ¡Pero no sabían Quién eras realmente!:
JESÚS, Hombre, Dios, metido para siempre en nuestra pequeña-enorme vida diaria.
Jean Vanier
Hace 5 años